¡No destruyamos los avances en la lucha contra el SIDA!

31 de Julio, 2018

El mensaje de la Conferencia Mundial sobre el SIDA en Amsterdam es claro: la lucha contra el SIDA es una cuestión de voluntad política. Quien obstaculiza el trabajo de educación y prevención, quien invoca los valores familiares pero deja solos a esposas infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y a sus niños, quien margina a los drogadictos y hace de los homosexuales los chivos expiatorios, bloquea los avances en la lucha contra el SIDA y se vuelve culpable.

 

Los progresos en la lucha contra la inmunodeficiencia son enormes. Muestran que es posible vivir una vida digna, pese a la enfermedad.

 

Muestran que se ha ralentizado la expansión de la epidemia a través de una combinación entre la educación, los avances médicos, la solidaridad global y una política sanitaria responsable.

 

Que los miedos mortales están desapareciendo y que el SIDA se está convirtiendo en una enfermedad crónica, también en los países más pobres.

 

Botsuana, un ejemplo

La lucha contra el SIDA es una gran historia de éxito. En cifras: en 2017, 22 de los 37 millones de personas infectadas con el VIH a nivel mundial fueron tratadas con medicamentos contra el SIDA

 

Tan solo cuatro millones de ellas viven en Sudáfrica, el país con el mayor programa estatal de VIH en el mundo. Por primera vez desde el comienzo del nuevo milenio, el número de muertos anuales por sida cayó, en 2017, por debajo del millón.

 

Sobre todo en Botsuana, el país con la segunda mayor cantidad de infectados con el VIH a nivel mundial (17 por ciento), se ha hecho visible el éxito en la lucha contra el SIDA. Entre 2010 y 2017 aumentó allí de un 50 a un 84 por ciento el número de enfermos de SIDA que recibieron medicamentos antirretrovirales. El número de muertos por ese mal disminuyó de 18.000 (2003) a 4.000 personas (2017).

 

Fuentehttps://www.dw.com